Casa Mirasol: un hogar convertido en miniatura
Hace un mes, una persona muy bonita me escribió porque le habían gustado mis creaciones y quiso hacerme un encargo especial: recrear la casa de su abuela como regalo para su madre. Y ya os podéis imaginar mi respuesta… ¡acepté sin dudarlo! 🤍
Y aquí empieza la historia de este diorama: Casa Mirasol.
Era una de las primeras de la zona en 1947, en medio de un oasis de naturaleza, y en una época en la que la vida entre vecinos era más cercana. Las puertas y las ventanas permanecían abiertas y los vecinos se hablaban de una casa a otra para verse, quedar u organizar una cena. Existía una sensación de comunidad que, con el paso de los años, se fue perdiendo.
Sin embargo, hay algo que sí se mantuvo intacto: el cariño hacia aquel hogar, lleno de momentos bonitos en familia y con amigos. Salir en bicicleta y disfrutar de aquella sensación de libertad, las celebraciones familiares, las comidas largas y los días en el jardín y la terraza.
Para su madre, además, Casa Mirasol estaba profundamente ligada a su padre, quien cuidaba del huerto, las plantas y las flores. El jardín estaba lleno de vida gracias a sus cuidados y, cuando él falleció, ella continuó ocupándose de él. Aquel jardín se convirtió para ella en una manera de seguir conectada con su padre. Cuidar de sus plantas era seguir cuidando una parte de él.
Incluso Benji y Silver, los dos gatitos que siempre rondaban por allí y que, aunque no fueran oficialmente suyos, los sentían como parte de la familia.
Casa Mirasol fue acumulando historias bonitas hasta que, desgraciadamente, llegó el día de despedirse de aquel lugar. Esa pérdida les rompió el corazón. A día de hoy, cuando lo recuerdan, todavía se les humedecen los ojos.
Y así, de alguna manera, muere y nace a la vez Casa Mirasol. Un proyecto creado para mantener vivo todo aquello que convirtió aquel lugar en un hogar: compartir momentos, cuidar el jardín bajo el sol, disfrutar de una taza de café al aire libre…
La estructura de la casa está hecha con esponja para dioramas, un material que me permite moldear y personalizar fácilmente cada parte. Con ella pude crear la forma del tejado, encajar la puerta hacia dentro, hacer los escalones del porche y dar forma a la fachada.
Para la parte inferior de las paredes utilicé cartón de huevos, que me permitió recrear esa textura rugosa, similar al cemento, que tiene la casa original. Después, la pinté en gris y el resto de las paredes, en blanco.
La puerta y la ventana las modifiqué para que se parecieran lo máximo posible a las originales, quitando algunas partes y añadiendo otras con pequeños listones, por ejemplo, para hacer la persiana y las molduras que rodean la ventana.
El suelo de la terraza y el tejado llevan ladrillos y tejas colocados uno a uno. Es un trabajo que requiere muchísimo tiempo y paciencia, pero creo que todo ese esfuerzo merece la pena cuando ves el resultado y el realismo que aporta a la escena.
Hay algunos elementos que me gustan especialmente, como el techo del porche, con esos listones más anchos en tonos rojizos; la pequeña silla, hecha y moldeada a mano con malla; los botijos con flores, que dan vida al jardín; y el reloj de sol, que me parece un detalle precioso y que representa a la perfección el nombre de la casa: Mirasol.
Desde el primer día estuve muy ilusionada con este proyecto. No solo por la confianza que supone que alguien te encargue reproducir un lugar tan importante para su familia, sino también por todo lo que me permitió aprender: trabajar con materiales nuevos, diseñar la maqueta primero sobre el papel, pensar qué materiales utilizar y planificar cada paso y, sobre todo, el orden en el que hacerlo… ¡que es muy importante!
Gracias por hacerme partícipe de esta ilusión y por confiarme algo tan especial. Me hace muy feliz poder transmitir emociones a través del arte de las miniaturas, mi mayor pasión.
Porque detrás de cada una de mis miniaturas hay ilusión, historias y, sobre todo, delicadeza y sensibilidad. 🤍
Espero que os guste y gracias si habéis llegado hasta el final de la historia. ¡Un abrazo! 🤍






























